Un lujoso y exclusivo entorno. Una exquisita y refinada decoración de estilo clásico, con excelentes materiales y muebles de estilo antiguo. Baños de mármol y oro. Majestuosas lámparas, sillones dignos de la realeza,…de repente me había trasladado a otra época.

Y junto a mí se encontraban dos señores muy elegantes, distinguidos, educados, sin duda cultos y a la vez muy amables, de gran clase, con nombres igual de distinguidos: Giovanni de Virgilio, Director de Bebidas y Alimentos y Christian Tavelli, Director general.

Los demás invitados -los alumnos- muy interesados en la conversación y con grandes conocimientos sobre el tema. Era una reunión exquisita. Incluso cuando llegó mi turno para la oratoria y la demostración de mis habilidades, seguía sintiéndome como en casa a pesar del lujo que me rodeaba. Se respiraba un ambiente de relajación.

Les hablé un poco de mí para presentarme ante el público, comencé a preparar y servir mi té..y rápidamente los aromas y las sensaciones nos capturaron…

Todos contentos y satisfechos, había sido una tarde inmejorable. Y cuando a  la mañana siguiente desperté, temí que hubiera sido un sueño, pero todo había ocurrido de la manera que recuerdo. Fue mi cata de té en el Hotel Ritz Madrid. Siempre reconozco el mérito de mis clientes por saber diferenciar la calidad máxima de nuestro té…

Qué rápido va todo, ya estamos a mitad de diciembre, envueltos en tendencias y aromas navideños. Se respira la Navidad, y los sueños se hacen realidad.

“Cócteles, música y brillantes destellos visten de pura magia la Navidad en el Ritz, un escenario de lujo y detalles en el que los sueños están permitidos y donde la fiesta acaba de empezar…”